Tres propuestas (recientes) sobre la felicidad

“Si la lucha social requiere asumir la bandera de salvar al conjunto de la sociedad, era” mal visto “cuidar de sí mismo. Y esa tara quedó impresa en el pensamiento y la actuación por varias generaciones que se convirtieron en presa fácil de la” industria felicitaría “.


pajaros

El filosofo español Juan Carlos Ruiz ha planteado una aguda polémica con relación a cómo  se ha convertido la búsqueda de la felicidad en una verdadera tortura. [1]  “Nos venden que la  felicidad es algo instantáneo y fácil de adquirir. “Se trata de una felicidad postiza y la venta que nos convierte en drogodependientes emocionales”.

A la pregunta:  “¿Sentirse feliz no es lo mismo que serlo?

No, y tampoco es la alegría de un instante o la satisfacción por un logro obtenido. La felicidad es una manera de ver la vida, levantarse cada mañana y acostarte cada noche, una actitud con los que te rodean que hace que mejoren y mejores tú “.

Con muchos años de experiencia como profesor de filosofía, sabe del peligro que entraña utilizar la felicidad como un señuelo para desechar el pensamiento crítico y reemplazarlo por el seguidismo de las modas casi siempre asociado al consumo incontrolado de bienes desechables.

Invita a asumir la filosofía crítica como inspiración para no caer en la trampa del acto sin reflexionar y metros en el túnel del “hiperdinamismo” sin límites que provocan frustraciones igualmente ilimitadas.

Este hilo pedagógico propuesto por el Profesor Ruiz incita a la profundización en el concepto expuesto por Michel Foucault en una de las últimas entrevistas que concedió, (que también ha circulado recientemente por las redes sociales) bajo el título “La ética del cuidado de uno mismo como práctica de la libertad ” [2] .

En ella se abordó un tema que hoy parece razonable tratar: ¿es el cuidado de sí mismo un instrumento de liberación personal y a la vez social? ¿Cómo influye esa búsqueda en el entorno del individuo? En esos días este interrogante era clave pues el cuidado de sí mismo se entendía como una deformación sospechosa.

“Es interesante ver cómo en nuestras sociedades, por el contrario, el cuidado de uno mismo se ha convertido, a partir de un cierto momento – y es muy difícil saber exactamente desde cuándo – en algo un tanto sospechoso. Ocuparse de uno mismo ha sido, a partir de un momento determinado, denunciado casi espontáneamente como una forma de egoísmo o de interés individual en contradicción con el interés que es necesario prestar a los otros o con el necesario sacrificio de uno mismo “.

Daba en el clavo. Si la lucha social requiere asumir la bandera de salvar al conjunto de la sociedad, era “mal visto” cuidar de si mismo. Y esa tara quedó impresa en el pensamiento y la actuación por varias generaciones que se convirtió en presa fácil de la “industria felicitaría”.

Este concepto, propuesto por el Profesor Jorge Riechmann [3] , recoge de forma muy gráfica el nuevo fenómeno señalado que:

“Durante la última década la búsqueda de la felicidad ha generado libros de venta masiva (muchas veces dentro del género“ autoayuda ”), iniciativas de“ desarrollo personal ”, cursos académicos, cursillos y seminarios de toda clase, y una miríada de itinerarios de autoempleo … Se ha desarrollado una vigorosa industria (en parte académica) de iniciativas y estudios felices. Existe un Journal of Happiness Studies y también una World Database of Happiness (con sede, última última, en la Universidad Erasmo de Rotterdam de Holanda). Un ex empresario reconvertido a “gurú” del crecimiento personal trata de fundar un “movimiento social Wikihappiness”.

La ofensiva del modelo económico consumista buscará hasta las propias corrientes que buscan la superación del desquiciado afán por vivir tras emociones efímeras y desechables, en fuente de ganancias multimillonarias, aún a costa de la salud y de la vida de los consumidores.

Todo parecería entonces que no queda otra salida que desistir de la búsqueda de una salida a la situación de instrumentalización del objetivo clave de la humanidad: ser feliz.

A propósito de esta posibildad Riechmann nos dice:

“Uno se siente tentado a desechar airado la cuestión, quizás para dedicarse solo a la fotografía de aves, la poesía mallarmeana, la vida monástica benedictina o la cata de vino blanco… Pero no conviene ceder a ese impulso. La cuestión de la vida buena estuvo, está y estará con nosotros: como ningún programa genético ni dispositivo de instintos responde por nosotros a la pregunta “cómo vivir”, y como las respuestas requeridas en el repertorio cultural a nuestro alcance no nos convencen del todo , en realidad no podemos dejar de plantearnosla “.

Para encontrar la base conceptual y práctica que le da sentido a la acción transformadora, señalan Riechmann, debemos apoyar en tres pilares que están presentes a lo largo de los siglos en las corrientes filosóficas más avanzadas de todos los tiempos. Estos conceptos son: naturalismo, inmanencia y ética de lo colectivo.

Los invitamos a leer estos tres breves e interesantes textos que nos dan más herramientas para entender la vigencia de la felicidad como meta humana legítima y dignante.


[1]  https://www.lavanguardia.com/lacontra/20180802/451187640763/la-felicidad-se-ha-convertido-en-un-instrumento-de-tortura.html

[2]  http://www.topologik.net/Michel_Foucault.htm

[3] http://tratarde.org/wp-content/uploads/2011/10/VIVAMOS-BIEN-por-Jorge-Riechmann-1.pdf

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